Medio ambiente

El AdBlue: qué es, para qué sirve y cuándo hay que rellenarlo

Qué es el AdBlue, qué coches lo llevan, cómo se rellena, por qué el coche deja de arrancar si se agota y los errores que estropean el sistema.

El AdBlue desconcierta a mucha gente que compra su primer diésel moderno: un segundo depósito, un aviso que aparece en el cuadro y una advertencia inquietante de que el coche no volverá a arrancar si se agota. Nada de eso es un fallo: es exactamente como está diseñado.

En esta guía verás qué es este líquido, qué coches lo necesitan, cómo se rellena sin equivocarse, qué significan los avisos del cuadro y cuáles son los errores que convierten un consumible barato en una reparación cara.

Tapa de repostaje de un turismo diésel: el tapón azul del AdBlue junto al negro del gasóleo. Confundirlos es el error más caro que se puede cometer aquí. Foto: KaiBorgeest · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Tapa de repostaje de un turismo diésel: el tapón azul del AdBlue junto al negro del gasóleo. Confundirlos es el error más caro que se puede cometer aquí. Foto: KaiBorgeest · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Qué es exactamente el AdBlue

AdBlue es el nombre comercial registrado de una disolución de urea de alta pureza en agua desmineralizada. Es un líquido transparente, sin color, no inflamable y no tóxico en su manejo normal, aunque sí corrosivo para algunos metales y capaz de dejar cristales blancos allí donde se derrama.

Su composición y su pureza están normalizadas, y esa norma es la que garantiza que el producto de cualquier marca sirva en cualquier coche. En los envases y en los surtidores aparece la referencia a esa norma, y comprobarla es la forma de asegurarse de que no se está comprando otra cosa.

No es un aditivo del combustible. No se mezcla nunca con el gasóleo: va en su propio depósito y se inyecta en el escape.

Para qué sirve

Los motores diésel generan óxidos de nitrógeno, los llamados NOx, que son uno de los contaminantes que la normativa europea limita de forma más estricta. Para reducirlos, los coches diésel modernos montan un sistema llamado reducción catalítica selectiva, conocido por sus siglas en inglés, SCR.

El funcionamiento, en cuatro pasos:

  1. Los gases de escape salen del motor con NOx.
  2. Un inyector pulveriza AdBlue en el tubo de escape, aguas arriba del catalizador SCR.
  3. Con el calor, la urea se descompone y libera amoniaco.
  4. En el catalizador, ese amoniaco reacciona con los NOx y los convierte en nitrógeno y vapor de agua, que son componentes naturales del aire.

Por eso el consumo de AdBlue no es opcional ni un capricho del fabricante: sin él, el coche no cumpliría los límites de emisiones con los que fue homologado.

El AdBlue no entra en el motor: se inyecta en la línea de escape, donde transforma los óxidos de nitrógeno en nitrógeno y vapor de agua. Foto: CrowzRSA · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
El AdBlue no entra en el motor: se inyecta en la línea de escape, donde transforma los óxidos de nitrógeno en nitrógeno y vapor de agua. Foto: CrowzRSA · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Qué coches lo llevan

Lo montan la mayoría de los turismos diésel homologados bajo las normas Euro 6 y sus revisiones posteriores, además de furgonetas, camiones y autobuses. Los gasolina no lo usan, porque su proceso de combustión y su catalizador son distintos.

Saber si tu coche lo lleva es sencillo. Hay tres indicios:

  • El tapón azul. Suele estar junto al del combustible, bajo la misma tapa, y lleva escrito AdBlue.
  • El depósito en el maletero o bajo el piso, en algunos modelos, con una boca de llenado separada.
  • El manual, que dedica siempre un apartado al sistema si el coche lo incorpora.

Cuánto se consume y cada cuánto se rellena

El consumo depende del motor, del estilo de conducción y del tipo de recorrido, y los fabricantes lo indican en el manual como una proporción del gasóleo consumido. Lo relevante en la práctica es que es bastante menor que el del combustible: el depósito suele durar varios miles de kilómetros.

Hay dos factores que lo aumentan de forma clara: la conducción a alta velocidad sostenida, porque el motor genera más NOx, y la carga elevada, por el mismo motivo. En cambio, el uso urbano y tranquilo lo reduce.

No hace falta llevar la cuenta: el coche avisa con mucha antelación.

Los avisos del cuadro, por orden

El sistema está diseñado para que sea prácticamente imposible quedarse tirado por descuido. La secuencia habitual es esta:

Primer aviso. Aparece un mensaje informativo con una estimación de autonomía restante, normalmente de varios miles de kilómetros. No hay urgencia, pero conviene no olvidarlo.

Segundo aviso. El mensaje se vuelve más insistente y la cifra baja. Suele acompañarse de un testigo ámbar.

Aviso final. Con el depósito casi vacío, el coche advierte de que, una vez agotado, no volverá a arrancar. La cifra pasa a contarse en pocos cientos de kilómetros o incluso en arranques restantes.

Esa advertencia no es una amenaza comercial: la normativa exige que el vehículo no pueda seguir circulando si el sistema anticontaminación no puede funcionar. Mientras el motor siga en marcha se puede conducir, pero al apagarlo con el depósito a cero deja de arrancar.

Cómo se rellena

Hay dos formas y las dos son válidas.

En el surtidor. Muchas gasolineras tienen manguera de AdBlue, a veces junto a los surtidores de gasóleo y a veces en la zona de camiones. Es la opción más barata por litro. Conviene comprobar que la boquilla es la de turismo, más estrecha que la de camión.

En garrafa. Se vende en envases de varios litros con un tapón dosificador o una cánula. Es más caro por litro, pero permite llevar una de reserva y rellenar sin depender de encontrar surtidor.

El procedimiento, paso a paso:

  1. Motor parado y coche en llano.
  2. Abre el tapón azul, que suele necesitar la llave del coche o simplemente girarse.
  3. Vierte despacio. El AdBlue hace espuma y el llenado rápido provoca rebose.
  4. No lo llenes hasta el borde. El líquido se dilata y el sistema necesita una cámara de aire.
  5. Limpia cualquier derrame con agua abundante, sobre todo en la pintura y en las piezas metálicas.
  6. Arranca y espera. Algunos coches tardan unos minutos o incluso un par de arranques en reconocer el nivel nuevo.

Los errores que salen caros

Este es el apartado que de verdad importa, porque el consumible es barato y la reparación no lo es.

Echarlo en el depósito de gasóleo. Es el error más grave y el motivo por el que los tapones son de colores distintos y las bocas, de diámetros distintos. Si ocurre, no se arranca el motor bajo ningún concepto: hay que vaciar y limpiar el circuito.

Echar gasóleo en el depósito de AdBlue. Menos frecuente pero igual de destructivo para el sistema SCR.

Rellenar con agua o con cualquier otra cosa. El sistema mide la calidad del líquido y detecta que no es AdBlue. Además, deja depósitos que dañan el inyector.

Usar producto caducado o mal almacenado. El AdBlue se degrada con el calor y con la luz. Una garrafa olvidada un verano entero en el maletero puede estar ya fuera de especificación.

Reutilizar embudos sucios. Cualquier resto de aceite o de combustible contamina el líquido y llega al inyector.

El frío y el almacenamiento

El AdBlue se congela a temperaturas bajo cero, en torno a los once grados negativos. No es un defecto ni un problema: los coches que lo usan calientan el depósito y las conducciones, de modo que el sistema funciona con normalidad en invierno.

Lo que sí conviene saber es que, al congelarse, aumenta de volumen. Por eso no se llena hasta el borde ni se guarda una garrafa a tope en un lugar donde vaya a helar.

Para conservarlo bien: envase cerrado, a la sombra, en un sitio fresco y sin cambios bruscos de temperatura. El envase indica una fecha de consumo preferente que conviene respetar.

El SCR convive con el filtro de partículas: son dos sistemas distintos y cada uno trata un contaminante diferente. Foto: Michael Kairo · Dominio público · Wikimedia Commons
El SCR convive con el filtro de partículas: son dos sistemas distintos y cada uno trata un contaminante diferente. Foto: Michael Kairo · Dominio público · Wikimedia Commons

AdBlue y filtro de partículas no son lo mismo

Es una confusión muy extendida. Son dos sistemas distintos que conviven en el mismo escape:

  • El filtro de partículas retiene las partículas sólidas del hollín y se limpia solo mediante regeneraciones.
  • El sistema SCR con AdBlue trata los óxidos de nitrógeno, que son un gas, y necesita el consumible.

Un coche puede tener los dos, y de hecho lo habitual en un diésel moderno es que los tenga. Que uno funcione bien no dice nada del otro.

Cuándo el problema no es el nivel

Si el coche avisa de un fallo del sistema teniendo el depósito lleno, el origen suele estar en otra parte: el sensor de nivel o de calidad, el inyector obstruido por cristalización, la bomba o el propio catalizador SCR.

Hay un síntoma que orienta bastante: si el aviso aparece siempre en frío y desaparece al calentar, apunta a un problema de calentadores o de sensor más que a una obstrucción.

Estos fallos ya no se resuelven rellenando, y conviene atenderlos pronto, porque terminan igualmente en la limitación de arranque.

En resumen

El AdBlue es un consumible más, como el limpiaparabrisas, con la diferencia de que el coche no arranca si se agota. Se rellena por un tapón azul, nunca se mezcla con el gasóleo, se vierte despacio y no se llena hasta el borde.

La regla práctica es sencilla: al primer aviso del cuadro, rellenar en la siguiente parada. Un depósito lleno cuesta poco; un inyector cristalizado o un circuito de combustible contaminado, bastante más.

Puedes seguir con el filtro de partículas y sus regeneraciones y con la etiqueta ambiental de la DGT.

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