Averías

Ruidos del coche que no hay que ignorar

Chirridos, golpes, zumbidos y silbidos: qué suele significar cada ruido, cuándo se puede esperar y cuándo hay que parar el coche.

Los coches avisan antes de romperse, y casi siempre lo hacen con un ruido. Aprender a distinguir cuatro o cinco sonidos ahorra averías caras y, en algunos casos, evita un problema de seguridad. La clave no es el ruido en sí: es cuándo aparece.

El chirrido metálico al frenar es el aviso más claro del coche: pastillas al límite tocando el disco. Foto: Johann H. Addicks · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
El chirrido metálico al frenar es el aviso más claro del coche: pastillas al límite tocando el disco. Foto: Johann H. Addicks · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Chirrido al frenar

Es el ruido más frecuente y el que más veces se ignora. Hay que distinguir tres situaciones:

  • Chirrido agudo y metálico al pisar el freno. Casi siempre son pastillas al límite: muchas llevan un testigo metálico que roza el disco a propósito para avisar. Es un aviso, no una emergencia: taller esta semana.
  • Chirrido leve por la mañana o con humedad que desaparece tras las primeras frenadas. Es normal: óxido superficial en el disco.
  • Ruido de rozamiento continuo incluso sin frenar, o vibración al frenar. Puede ser pastilla agotada, disco dañado o pinza atascada, y ahí no conviene esperar.

Golpe seco en los baches

Cuando el coche da un golpe seco al pasar por un bache o al girar en una rotonda, el sospechoso está en la suspensión o en la dirección:

  1. Silentblocks o bujes desgastados, que dan un golpe sordo.
  2. Bieletas de la barra estabilizadora, causa clásica de un golpeteo metálico al pasar sobre irregularidades pequeñas.
  3. Amortiguadores agotados, con rebote excesivo además del ruido.
  4. Rótulas, que además afectan a la dirección y no admiten espera.

Es un diagnóstico de foso: en cinco minutos con el coche en el aire, un mecánico localiza la holgura.

Las pastillas llevan su propio avisador: cuando el testigo metálico llega al disco, el ruido es intencionado. Foto: Treemonster86 · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
Las pastillas llevan su propio avisador: cuando el testigo metálico llega al disco, el ruido es intencionado. Foto: Treemonster86 · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Zumbido que cambia con la velocidad

Un zumbido o murmullo que sube y baja con la velocidad, y que a veces cambia al trazar una curva, apunta casi siempre a un rodamiento de rueda. La prueba orientativa es sencilla: en una curva a la derecha se carga la rueda izquierda, y si el ruido aumenta, el rodamiento sospechoso es ese.

No es un ruido que convenga estirar: un rodamiento muy deteriorado puede generar holgura y afectar a la seguridad, además de dañar el buje entero y encarecer la reparación.

Silbido en el vano motor

  • Silbido agudo constante que cambia con las revoluciones: suele ser una correa auxiliar o un tensor.
  • Silbido con la aceleración en un turbo: posible fuga en el circuito de admisión.
  • Silbido al girar el volante parado: dirección asistida con nivel bajo o bomba forzada.
  • Silbido con el aire acondicionado encendido: compresor o su embrague.

Ninguno de esos obliga a detenerse de inmediato, y todos empeoran si se dejan. La excepción es cualquier ruido acompañado de testigo de temperatura o de presión de aceite: ahí se para el coche.

Ruidos que obligan a parar en el momento

  1. Golpeteo metálico profundo desde el motor, sobre todo si sube con las revoluciones.
  2. Cualquier ruido nuevo junto a un testigo rojo encendido.
  3. Chirrido continuo de la correa con el testigo de batería o de temperatura.
  4. Ruido de arrastre en una rueda con olor a quemado, típico de una pinza bloqueada.
  5. Golpe fuerte al pisar el freno con el pedal blando.
Un ruido nuevo en carretera se identifica mejor apagando la radio y bajando la ventanilla: la mitad del diagnóstico es escuchar. Foto: Greg Zaal y Rico Cilliers · CC0 · Wikimedia Commons
Un ruido nuevo en carretera se identifica mejor apagando la radio y bajando la ventanilla: la mitad del diagnóstico es escuchar. Foto: Greg Zaal y Rico Cilliers · CC0 · Wikimedia Commons

Cómo describir un ruido en el taller

La mitad del diagnóstico se resuelve con una buena descripción, y hay cinco datos que todo mecánico va a preguntar:

  • Cuándo aparece: en frío, en caliente, al frenar, al girar, al acelerar, sobre baches.
  • Cómo cambia con la velocidad y con las revoluciones, que no es lo mismo.
  • Dónde se localiza: delante, detrás, un lado concreto, dentro del habitáculo.
  • Desde cuándo y si ha empeorado.
  • Si coincidió con algo: un bordillo, un bache, una reparación reciente, un cambio de ruedas.

Y un truco que funciona muy bien: grabar el ruido con el móvil. Un sonido reproducido en el taller vale más que cualquier explicación, especialmente si es un ruido intermitente que no aparece durante la prueba.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que un coche haga ruidos al ponerse en marcha?

Algunos sí: el chasquido del ABS al arrancar, el ventilador del radiador entrando después de un trayecto, algún clic del cierre centralizado o el crujido leve de los frenos con humedad. La referencia no es el silencio absoluto, es cómo sonaba el coche el mes pasado.

¿Un ruido puede ser motivo de rechazo en la ITV?

El ruido en sí se comprueba en lo relativo al escape y a la emisión sonora, pero muchos ruidos son síntoma de defectos que sí se revisan: holguras de dirección y suspensión, estado de frenos y fugas. Un coche con ruidos suele traer defectos detrás.

¿Y los ruidos del interior?

Los crujidos del salpicadero y los grillos de plásticos son molestos y no son averías. Lo que sí conviene revisar es un ruido metálico bajo un asiento o en el maletero, porque puede ser un anclaje flojo o algo suelto que en una frenada se convierte en un proyectil.

¿Cuánto puedo esperar con un chirrido de frenos?

Si es el aviso de pastillas, días, no meses: cuando el material de fricción se agota, el soporte metálico raya el disco y la reparación pasa de pastillas a pastillas y discos. Es uno de los casos donde esperar tiene un precio directo y calculable.

¿Los coches eléctricos también avisan con ruidos?

Sí, y además se oyen mejor porque no hay motor de combustión que los tape. En un eléctrico son especialmente audibles los rodamientos, las suspensiones, los frenos y el ruido de rodadura, y ahí un cambio de sonido es igual de significativo que en cualquier otro coche.

Tabla rápida: ruido, momento y sospechoso

RuidoCuándo apareceSospechoso
Chirrido metálicoAl frenarPastillas al límite
Golpe secoEn baches y badenesBieletas, silentblocks, amortiguadores
Zumbido crecienteCon la velocidadRodamiento de rueda
Silbido agudoCon las revolucionesCorrea auxiliar o tensor
Clac-clac al girarAl maniobrar a topeJunta homocinética
Traqueteo del escapeAl ralentí y a bajas vueltasSoporte o pantalla térmica suelta

El clac-clac al girar: un caso muy reconocible

Merece un apartado porque tiene un patrón inconfundible. Un chasquido rítmico que aparece al girar el volante a fondo y acelerar, por ejemplo al salir de un aparcamiento, y que desaparece en línea recta, apunta casi siempre a una junta homocinética desgastada.

La causa habitual es la rotura del guardapolvo de goma que la protege: al perder la grasa y entrar suciedad, la junta se desgasta. Detectada a tiempo, la reparación puede limitarse al guardapolvo y a la grasa; ignorada, acaba en la sustitución del palier completo.

Ruidos que no son averías

  • Chasquidos del ABS en los primeros metros: es el autodiagnóstico del sistema.
  • Ventilador que sigue funcionando unos minutos después de aparcar.
  • Crujido de frenos con humedad en las primeras frenadas del día.
  • Tic-tic del combustible al enfriarse el escape.
  • Zumbido del sistema de sonido de aviso en coches eléctricos e híbridos a baja velocidad, que es obligatorio y está ahí a propósito.

Conocer esta lista evita visitas innecesarias al taller, que también son parte del ahorro.

Cómo hacer una prueba de escucha ordenada

Para localizar un ruido conviene ser sistemático, y se puede hacer sin herramientas. Con el coche en un sitio tranquilo: primero, al ralentí con la radio y el clima apagados, escuchando el vano motor con el capó abierto y a distancia segura. Después, rodando despacio con las ventanillas bajadas por una calle con paredes cerca, que devuelven el sonido. A continuación, frenando suavemente varias veces y luego girando a tope a poca velocidad en los dos sentidos. Y por último, pasando despacio por un badén.

Cinco minutos con ese guion suelen bastar para saber si el ruido depende de la velocidad, de las revoluciones, del freno, del giro o de la suspensión. Es exactamente la información que un taller necesita, y llegar con ella hace que la reparación empiece por el sitio correcto en lugar de por una revisión general a ciegas.

Buscar mi coche