Averías

Fusibles del coche: cómo encontrar el que ha fallado y cambiarlo

Un fusible fundido deja sin funcionar un elemento concreto. Dónde están las cajas, cómo se identifica el fusible, cómo se cambia y qué hacer si vuelve a fundirse.

Cuando deja de funcionar una sola cosa del coche —el mechero, la radio, un elevalunas, la luz de matrícula— el primer sospechoso no es una avería caras: es un fusible fundido. Es una pieza que cuesta céntimos, se cambia en dos minutos y está pensada precisamente para sacrificarse antes de que se dañe algo más caro.

Caja de fusibles de un turismo: cada posición corresponde a un circuito y lleva su amperaje marcado. Foto: Tony Webster · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons
Caja de fusibles de un turismo: cada posición corresponde a un circuito y lleva su amperaje marcado. Foto: Tony Webster · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Qué es un fusible y por qué se funde

Un fusible es un hilo calibrado que se funde cuando pasa más corriente de la prevista. Su función es proteger el cable y el aparato: si hay un cortocircuito o un consumo excesivo, el fusible se rompe y corta el circuito antes de que el cable se caliente.

De ahí la primera idea importante: un fusible fundido es un síntoma, no una avería en sí. Se cambia, y si vuelve a fundirse, el problema está en el circuito que protege.

Dónde están las cajas de fusibles

Casi todos los coches tienen dos o tres, y el manual indica su ubicación exacta:

  • En el habitáculo. Detrás de una tapa en el lateral del salpicadero, bajo el volante o en el hueco de los pies. Protege luces interiores, radio, elevalunas, mechero y accesorios.
  • En el vano motor. En una caja de plástico junto a la batería. Protege lo de más consumo: ventiladores, bomba de combustible, ABS.
  • En el maletero. En algunos modelos, para circuitos de la parte trasera y accesorios.

La tapa de cada caja suele llevar un esquema con la posición, el amperaje y el circuito de cada fusible. Es el documento más útil de todo el proceso.

Cómo identificar el fusible que ha fallado

  1. Localiza en el esquema el circuito que no funciona.
  2. Apaga el coche y quita la llave o desactiva el arranque.
  3. Extrae el fusible con la pinza de plástico que suele venir en la propia caja, o con unos alicates de punta fina y mucho cuidado.
  4. Míralo a contraluz. El hilo interior debe estar entero; si está partido o hay una mancha oscura, está fundido.
  5. Comprueba el amperaje marcado en el cuerpo y en el color: cada valor tiene su color normalizado.
  6. Sustitúyelo por otro del mismo amperaje, nunca superior.
Los fusibles de lámina llevan el amperaje marcado y un color normalizado: cambiar uno por otro de más amperios es un riesgo real. Foto: Shixart1985 · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons
Los fusibles de lámina llevan el amperaje marcado y un color normalizado: cambiar uno por otro de más amperios es un riesgo real. Foto: Shixart1985 · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

El error que provoca incendios

Merece un apartado propio porque es frecuente y grave: poner un fusible de más amperios porque «así no se funde». El fusible está calculado para la sección del cable que protege. Si se sube el amperaje, el fusible ya no salta y el que se calienta es el cable, que no está preparado para esa corriente.

El resultado, en el mejor de los casos, es un cable derretido dentro de un mazo imposible de reparar; en el peor, un incendio. La misma advertencia vale para los apaños con papel de aluminio o con alambre: no son soluciones de emergencia, son averías provocadas.

Si el fusible nuevo vuelve a fundirse

Entonces hay un problema real en el circuito, y las causas habituales son cuatro:

  • Cortocircuito por un cable pelado que roza con la carrocería.
  • Un accesorio defectuoso: un cargador, una bomba, un motor de elevalunas atascado.
  • Humedad en un conector, típica en luces traseras y en el portón.
  • Un consumo mayor del previsto por un accesorio añadido sin su propia protección.

En cualquiera de esos casos, seguir cambiando fusibles es tirar dinero. Toca diagnóstico eléctrico, y ahí un taller con multímetro y esquema resuelve en poco tiempo lo que en casa puede llevar una tarde entera.

Antes de tocar fusibles del vano motor conviene tener claro qué protege cada uno: ahí están los circuitos de más consumo. Foto: Tony Webster · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons
Antes de tocar fusibles del vano motor conviene tener claro qué protege cada uno: ahí están los circuitos de más consumo. Foto: Tony Webster · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Qué llevar en el coche

  1. Un juego de fusibles de los amperajes habituales del modelo. Cuesta muy poco y ocupa nada.
  2. La pinza extractora, si el coche no la trae en la caja.
  3. Una linterna pequeña, porque las cajas están en sitios oscuros.
  4. El manual o una foto del esquema en el móvil.

Preguntas frecuentes

¿Puedo poner un fusible de menos amperios?

Funcionará hasta que el consumo normal del circuito lo funda, lo que puede ocurrir al primer uso. Es menos peligroso que poner uno mayor, pero no es una solución: hay que poner el valor indicado.

¿Se pueden reutilizar los fusibles?

Uno que no esté fundido, sí. Uno fundido no se recupera de ninguna manera, y no existe forma casera de repararlo.

¿Qué son los maxifusibles del vano motor?

Fusibles de gran tamaño y mucho amperaje que protegen circuitos principales. Su sustitución suele requerir desmontar una tapa y, en algunos casos, herramienta. Cuando uno de esos se funde, casi siempre hay un problema serio detrás, así que lo razonable es acudir al taller.

¿Por qué se funden los fusibles al conectar accesorios?

Porque muchos accesorios se conectan al circuito del mechero, que está calculado para un consumo modesto. Un compresor, una nevera portátil o un inversor pueden superarlo con facilidad. La solución correcta es una toma con su propia protección, no un fusible mayor.

¿Un fusible fundido puede dejar el coche sin arrancar?

Sí, si protege un circuito esencial como la bomba de combustible o el sistema de encendido. Es una de las primeras comprobaciones cuando un coche no arranca y no hay ningún otro síntoma: cuesta dos minutos y descarta una avería mucho más caras.

Tabla de colores y amperajes

Color habitualAmperajeCircuitos típicos
Marrón claro5 AIluminación interior, sensores
Rojo10 ALuces, radio
Azul15 AMechero, accesorios
Amarillo20 AElevalunas, limpiaparabrisas
Blanco o transparente25 AVentiladores, bombas
Verde30 ACircuitos de mucho consumo

Los colores están normalizados en los fusibles de lámina, y aun así la referencia que manda es el número impreso en el cuerpo y el esquema de la tapa: hay formatos distintos —mini, estándar y maxi— y no son intercambiables.

Cómo comprobar un fusible sin sacarlo

Muchas cajas tienen dos puntos de prueba accesibles en la parte superior de cada fusible. Con un comprobador de polo o un multímetro se puede verificar si hay tensión a los dos lados sin extraerlo:

  1. Con el contacto dado, para que el circuito esté alimentado.
  2. Tensión en los dos puntos: el fusible está bien.
  3. Tensión en uno solo: el fusible está fundido.
  4. Sin tensión en ninguno: el circuito no está alimentado y el problema está antes.

Es un método rápido y evita forzar fusibles que están bien, que es una de las formas habituales de romper el portafusibles.

Accesorios y tomas adicionales

Si el objetivo es conectar algo de consumo apreciable —una nevera, un compresor, un inversor, una cámara de vigilancia—, la solución correcta no es el mechero. Lo razonable es una toma con su propia línea y su propio fusible, tomada de un punto adecuado y con la sección de cable correspondiente.

Existen adaptadores que permiten derivar de un fusible existente añadiendo su propia protección; son útiles y tienen un límite claro: no convierten un circuito de quince amperios en uno de treinta. Cuando el consumo es alto, la instalación se hace desde la batería, con fusible junto al borne y con cable dimensionado.

Cuando el problema no es el fusible

Hay tres situaciones que se confunden con un fusible fundido y conviene distinguirlas antes de abrir la caja. La primera es un relé averiado: el circuito no funciona y el fusible está intacto, y el síntoma típico es que el elemento funciona a veces. La segunda es una masa deficiente, muy habitual en luces traseras, con comportamientos extraños como una luz que se enciende al accionar otra. La tercera es un fallo de la propia unidad de control, que en coches modernos gestiona muchos consumos por software.

La regla práctica: si el fusible está bien y el elemento no funciona, el problema está en otro sitio y forzar fusibles no lleva a ninguna parte. Con una foto del esquema y una descripción precisa del síntoma, un taller con diagnosis localiza el fallo en poco tiempo.

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