Revisión del coche antes de un viaje largo: la lista real
Diez comprobaciones que se hacen en media hora y evitan la mayoría de las averías de carretera: neumáticos, niveles, luces, frenos, escobillas y carga.
La mayoría de las averías que estropean un viaje no son sorpresas: son cosas que ya estaban ahí antes de salir. Media hora de comprobaciones en la puerta de casa resuelve casi todas, y no hace falta ser mecánico para hacerlas. Esta es la lista, por orden de importancia real.

1. Neumáticos: presión, dibujo y edad
Es la comprobación que más accidentes evita y la que menos gente hace. Tres datos:
- Presión. La correcta no es la que marca el neumático, sino la que indica el fabricante del coche en la tapa del depósito, en el marco de la puerta o en el manual. Y con el coche cargado para el viaje, hay que usar el valor de carga máxima, que es mayor. Se mide en frío o con el coche rodado poco.
- Dibujo. El mínimo legal es 1,6 milímetros, pero con lluvia la diferencia entre 3 y 1,6 milímetros en la distancia de frenado es enorme. Si el viaje es largo y hay previsión de agua, es el momento de decidir.
- Edad y estado. El neumático lleva grabada su semana y año de fabricación en un código de cuatro cifras. Con muchos años, la goma endurece aunque quede dibujo. Y hay que mirar los flancos: una grieta o un abultamiento es motivo de sustitución inmediata.
Y no olvidar la rueda de repuesto —o el kit antipinchazos y su fecha de caducidad—, que es exactamente lo que nadie comprueba hasta que hace falta.
2. Niveles, en frío y en llano
- Aceite del motor. Con la varilla, entre las marcas.
- Refrigerante. Nivel entre mínimo y máximo del vaso de expansión, y nunca abrir el circuito en caliente.
- Líquido de frenos. Nivel y color; un líquido oscuro pide sustitución.
- Limpiaparabrisas. Depósito lleno y con producto, no solo agua: en verano, insectos; en invierno, hielo.
- Dirección asistida en los coches que llevan circuito hidráulico.

3. Luces, todas y con ayuda
Se hace en dos minutos con alguien fuera del coche: cortas, largas, posición, intermitentes de los cuatro lados, emergencia, freno —incluida la tercera luz— y marcha atrás. Las de freno son las que más se funden y las que el conductor no puede ver.
Si el coche lleva faros de descarga o led con nivelación automática, conviene comprobar además que el reglaje no ha quedado alto: con el maletero cargado, la parte trasera baja y los faros apuntan más arriba de lo debido, lo que deslumbra y reduce la iluminación útil de la calzada.
4. Frenos: la prueba de los 60
En un sitio seguro y sin nadie detrás, una frenada firme desde unos 60 km/h dice mucho: el coche debe detenerse recto, sin vibración en el pedal ni en el volante y sin ruidos metálicos. Cualquiera de esas tres cosas es motivo para pasar por el taller antes de salir, no después.
5. Escobillas y visibilidad
Una escobilla que salta o deja una franja sin limpiar es un problema de seguridad en cuanto llueve de noche. Duran, en la práctica, en torno a un año, y cuestan poco. Merece la pena limpiar además el interior del parabrisas: la película que se forma dentro deslumbra al contraluz mucho más de lo que la gente cree.

6. Batería y arranque
El calor castiga la batería más que el frío, aunque el frío sea el que la delata. Señales de aviso: arranque perezoso, luces que bajan al girar la llave, sistemas que se reinician. Si la batería tiene más de cuatro o cinco años y el arranque no es limpio, conviene comprobarla antes de un viaje largo. Y llevar pinzas o un arrancador ocupa poco y resuelve mucho.
7. Carga: peso, reparto y sujeción
- Lo pesado, abajo y adelante en el maletero, pegado al respaldo de los asientos.
- Nada suelto en el habitáculo. En una frenada, un objeto duro en la bandeja trasera es un proyectil.
- Cofre o baca: respetar la carga máxima del techo, que es mucho más baja de lo que parece, y contar con más consumo y más sensibilidad al viento lateral.
- Ajustar la presión de los neumáticos a la carga real, como se ha dicho arriba.
8. Documentación y equipamiento obligatorio
Permiso de conducir, permiso de circulación, ficha técnica y seguro. Chaleco reflectante accesible desde dentro del coche, no en el maletero. Y si el viaje cruza a otro país, conviene comprobar qué equipamiento exige, porque las listas no coinciden entre estados.
9. Un repaso a la climatización
Si el aire acondicionado enfría poco, el viaje se hace muy largo. Antes de salir, comprobar que enfría en pocos minutos y que no huele mal al arrancar —un olor a humedad indica filtro de habitáculo saturado, que es una pieza barata y de cambio inmediato—.
10. Plan por si algo falla
Saber de antemano el teléfono de la asistencia del seguro, tener localizada la aplicación o el número de grúa y llevar el móvil con carga y un cable en el coche. Y una recomendación de sentido común: salir descansado y con margen. La fatiga provoca más incidentes que las averías.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena una revisión en taller antes de un viaje?
Si el coche tiene el mantenimiento al día y las comprobaciones anteriores salen bien, no hace falta. Si se acerca el plazo de una revisión programada o hay algún síntoma pendiente, es mejor adelantarla que arrastrarla a mil kilómetros de casa.
¿Cuánto sube el consumo con baca o cofre?
Bastante, y depende de la velocidad: el efecto es aerodinámico y crece con el cuadrado de la velocidad. Reducir un poco la velocidad de crucero compensa buena parte de ese aumento, y además baja el ruido y la fatiga.
¿Hay que revisar la presión durante el viaje?
Sí, una vez por trayecto largo. Y si el coche avisa de pérdida de presión, no basta con inflar: hay que buscar la causa, porque un pinchazo lento acaba en un reventón.
¿Es mejor cargar el maletero o usar los asientos traseros?
El maletero, siempre que quepa. Cargar el habitáculo cambia el reparto de pesos y deja objetos sin sujeción, que es el peor de los escenarios en una frenada.
¿Y si el coche es eléctrico?
La lista es casi la misma —neumáticos, luces, frenos, escobillas, carga—, y se añade la planificación de las paradas de recarga y la comprobación del cable. La presión de neumáticos pesa aún más, porque afecta directamente a la autonomía.