Mecánica

La dirección asistida: síntomas y averías

Por qué la dirección se pone dura, qué diferencia hay entre asistencia hidráulica y eléctrica, qué ruidos son normales y cuándo hay que parar el coche.

La dirección es el único sistema del coche que no admite un fallo progresivo con tranquilidad: cuando empieza a dar problemas, lo hace en el momento en que más se necesita, que es maniobrando despacio o corrigiendo a alta velocidad. Por eso conviene conocer sus avisos.

En esta guía se explica cómo funciona la asistencia, en qué se diferencian la hidráulica y la eléctrica, qué significa cada ruido, por qué la dirección se pone dura de repente y qué se puede comprobar sin herramientas.

La cremallera convierte el giro del volante en desplazamiento lateral de las ruedas: la asistencia solo añade fuerza a ese movimiento. Foto: 3ndymion · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons
La cremallera convierte el giro del volante en desplazamiento lateral de las ruedas: la asistencia solo añade fuerza a ese movimiento. Foto: 3ndymion · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

Qué hace la asistencia y qué no

Conviene deshacer un malentendido de entrada: la asistencia no dirige el coche. El volante sigue unido mecánicamente a las ruedas a través de la columna y de la cremallera. Lo que hace la asistencia es añadir fuerza a ese movimiento para que el conductor no tenga que aplicarla toda.

La consecuencia práctica es importante y tranquilizadora: si la asistencia falla, el coche no se queda sin dirección. Se queda con una dirección muy dura, especialmente a baja velocidad, pero sigue respondiendo. Hay que saberlo porque un fallo repentino de asistencia asusta, y la reacción correcta es sujetar firme y detenerse con seguridad, no soltar.

Hidráulica, eléctrica y mixta

Hidráulica. Es la clásica. Una bomba movida por la correa auxiliar del motor mantiene presurizado un circuito de líquido, y esa presión empuja un pistón dentro de la cremallera. Sus puntos débiles son el líquido, las fugas, la correa y la propia bomba.

Eléctrica. Un motor eléctrico aplica el par de asistencia directamente sobre la columna o sobre la cremallera, gobernado por una centralita. No tiene líquido ni bomba, consume solo cuando se gira y permite funciones como la variación de asistencia con la velocidad o las ayudas de mantenimiento de carril.

Mixta. Un grupo electrohidráulico en el que la bomba la mueve un motor eléctrico en lugar de la correa.

Saber cuál lleva el coche cambia por completo el diagnóstico. Si hay depósito de líquido de dirección en el vano motor, es hidráulica o mixta. Si no lo hay, es eléctrica.

La dirección se pone dura

Es el síntoma que más consultas genera, y su lectura depende de cómo aparezca:

  • Dura de repente y en caliente, con chirrido. En una dirección hidráulica, apunta a la correa auxiliar rota o patinando. Si la correa se ha roto, además se habrá perdido la carga del alternador y probablemente la refrigeración: hay que parar.
  • Dura de forma progresiva. Falta de líquido por una fuga lenta, o bomba que pierde rendimiento.
  • Dura solo en frío y mejora al calentarse. Típico de líquido degradado o de una bomba cansada.
  • Dura de golpe con testigo encendido. En una dirección eléctrica, la centralita puede haber desactivado la asistencia por una avería o por una caída de tensión.
  • Dura solo a un lado. Suele apuntar a la válvula de distribución de la cremallera.

Una comprobación previa que se olvida siempre: la presión de los neumáticos. Una rueda delantera baja endurece la dirección de manera muy perceptible a baja velocidad, y es la causa más barata de todas.

La mangueta y sus rótulas forman el enlace final entre la dirección y la rueda: un juego en esa zona se nota como holgura en el volante. Foto: So9q · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
La mangueta y sus rótulas forman el enlace final entre la dirección y la rueda: un juego en esa zona se nota como holgura en el volante. Foto: So9q · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Los ruidos y qué significa cada uno

Zumbido o gemido que sube al girar. En hidráulica, es el sonido clásico de falta de líquido o de bomba sufriendo. Conviene mirar el nivel del depósito antes que nada.

Chirrido agudo al arrancar o al girar a tope. Correa auxiliar destensada o envejecida.

Golpe seco al pasar por un bache con el volante quieto. Apunta a rótulas, bieletas de estabilizadora o silentblocks, no a la asistencia.

Ruido de fricción o arenilla al girar despacio. Puede ser el rodamiento superior de la amortiguación o la propia columna.

Clic repetido al girar a tope en curva cerrada. En tracción delantera, suele ser una junta homocinética, que forma parte de la transmisión y no de la dirección.

Distinguir esos cinco sonidos ahorra dinero, porque solo los dos primeros son de asistencia.

El líquido de dirección

En las direcciones hidráulicas, el líquido es el elemento vivo del sistema y el más descuidado. Trabaja a presión, se calienta y se degrada, y su nivel nunca debería bajar: un circuito hidráulico es cerrado, así que si falta líquido, hay una fuga en alguna parte.

Dónde buscarla:

  1. En los latiguillos de alta presión y sus racores.
  2. En los fuelles de la cremallera, que al perder aparecen húmedos y con polvo pegado.
  3. En la bomba y su retén de eje.
  4. En el depósito y su tapón.

Rellenar sin buscar la fuga es un parche. Y hay un detalle que importa: cada fabricante especifica un tipo de líquido concreto, y mezclar tipos distintos puede dañar los retenes.

Muchos ruidos que se atribuyen a la direccion vienen en realidad de la suspension: rotulas, bieletas y silentblocks. Foto: Bukk · Dominio público · Wikimedia Commons
Muchos ruidos que se atribuyen a la direccion vienen en realidad de la suspension: rotulas, bieletas y silentblocks. Foto: Bukk · Dominio público · Wikimedia Commons

Cuándo hay que parar

No todos los síntomas admiten seguir circulando. Conviene detenerse con seguridad si:

  • La dirección se endurece de golpe mientras se circula.
  • Aparece holgura perceptible en el volante, con una zona muerta que antes no existía.
  • El volante no se centra solo al salir de una curva.
  • Se oye un golpe metálico al girar, distinto de cualquier ruido anterior.
  • Se ve un charco de líquido bajo la parte delantera y la dirección va dura.

El segundo y el cuarto son los más serios, porque sugieren juego mecánico en un sistema que no lo admite.

Mantenimiento razonable

  • Revisar el nivel del líquido en las direcciones hidráulicas, con el motor frío y en llano.
  • Mirar los fuelles de la cremallera cuando el coche esté levantado: rotos, dejan entrar agua y suciedad.
  • No mantener el volante a tope más de unos segundos: fuerza la bomba al máximo.
  • No girar con el coche parado más de lo imprescindible, que castiga bomba, neumáticos y rótulas.
  • Atender la correa auxiliar, que en hidráulica mueve la bomba.
  • Hacer alinear la dirección tras un golpe fuerte contra un bordillo.

Y una observación sobre las direcciones eléctricas: al no tener líquido ni correa, su mantenimiento es prácticamente nulo, pero dependen de la tensión de la batería. Una batería al límite puede provocar avisos de dirección que desaparecen al resolver el problema eléctrico.

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