Mecánica

El catalizador: qué es, cuándo falla y por qué lo roban

Qué hace un catalizador, qué lo destruye, qué síntomas da cuando se obstruye y por qué se ha convertido en objetivo de robo. Con lo que dice la ITV.

Es una pieza sin partes móviles, que no consume nada y que puede durar la vida del coche. También es una de las más caras de sustituir y, desde hace unos años, una de las más robadas. Conviene saber qué hace, qué lo mata y cómo reconocer que está fallando antes de que el coche deje de pasar la ITV.

En esta guía: cómo funciona un catalizador, por qué contiene metales preciosos, qué lo destruye, qué síntomas da cuando se obstruye, cómo se relaciona con la sonda lambda y qué pasa si se quita.

El catalizador va en la línea de escape, cerca del motor: necesita alcanzar temperatura para empezar a trabajar. Foto: Amazoniano · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
El catalizador va en la línea de escape, cerca del motor: necesita alcanzar temperatura para empezar a trabajar. Foto: Amazoniano · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Qué hace exactamente

Un catalizador es un reactor químico pasivo instalado en la línea de escape. Por dentro tiene un soporte cerámico en forma de panal, con miles de canales diminutos, recubierto de una capa muy fina de metales preciosos: platino, paladio y rodio.

Esos metales no se consumen: aceleran reacciones que, a la temperatura del escape, transforman los gases más problemáticos en otros menos dañinos. En un catalizador de tres vías, típico de los motores de gasolina, ocurren tres conversiones a la vez.

La palabra clave es temperatura. Un catalizador frío no cataliza casi nada: necesita alcanzar su temperatura de operación para empezar a trabajar. Por eso se instala cerca del motor y por eso las emisiones de un coche son mucho peores en los primeros minutos, justo cuando se hacen los trayectos cortos urbanos.

Qué lo destruye

Un catalizador bien tratado puede llegar al final de la vida del coche. Lo que lo mata es casi siempre otra avería:

  • Combustión incompleta. Bujías o bobinas en mal estado dejan pasar combustible sin quemar, que arde dentro del catalizador y funde el panal cerámico.
  • Consumo de aceite. El aceite que llega al escape envenena la superficie catalítica y la deja inactiva.
  • Mezcla incorrecta sostenida. Un motor que trabaja rico durante mucho tiempo satura el catalizador.
  • Golpes. El panal es cerámico y frágil; un impacto contra un bordillo puede fracturarlo y provocar que se desmigue.
  • Choque térmico. Atravesar un charco profundo con el escape muy caliente puede agrietarlo.
  • Aditivos inadecuados que dejan residuos en la superficie.

Ese primer punto es el que más se repite y también el más evitable: un fallo de encendido que se ignora durante semanas termina convertido en una factura de catalizador.

La sonda lambda mide el oxígeno de los gases de escape: con dos sondas, una antes y otra después, la electrónica sabe si el catalizador está trabajando. Foto: Brian Snelson · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons
La sonda lambda mide el oxígeno de los gases de escape: con dos sondas, una antes y otra después, la electrónica sabe si el catalizador está trabajando. Foto: Brian Snelson · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

La sonda lambda y el diagnóstico

Aquí está el mecanismo que explica por qué el coche sabe que el catalizador falla. La mayoría de los vehículos llevan dos sondas lambda: una antes del catalizador y otra después.

La primera informa a la centralita para ajustar la mezcla en tiempo real. La segunda tiene otra función: comparar. Si el catalizador está trabajando, la señal después será muy distinta de la de antes. Si las dos señales se parecen demasiado, la conclusión es que el catalizador ya no está haciendo su trabajo, y la electrónica enciende el testigo de avería del motor con un código de eficiencia de catalizador por debajo del umbral.

Ese detalle tiene una consecuencia práctica muy útil: un código de catalizador no siempre significa catalizador roto. Puede venir de una sonda lambda averiada, de una fuga en la línea de escape antes de la segunda sonda o de un problema de mezcla. Conviene descartar todo eso antes de aceptar un presupuesto grande.

Síntomas de un catalizador obstruido

Cuando el panal se funde o se desmigue, el escape se estrangula. Y un motor que no puede expulsar sus gases se ahoga:

  1. Pérdida de potencia progresiva, peor cuanto más se sube de revoluciones.
  2. Dificultad para acelerar, con sensación de tope.
  3. Olor a huevo podrido, característico y bastante reconocible.
  4. Ruido de cascabeleo bajo el coche, del panal roto moviéndose dentro.
  5. Calentamiento excesivo de la zona del escape.
  6. Consumo disparado sin causa aparente.

El tercero y el cuarto son bastante específicos. El resto se confunden con otras averías, y por eso el diagnóstico se hace midiendo la contrapresión de escape, que es lo que de verdad dice si está obstruido.

En los diesel, el catalizador convive con el filtro de particulas en la misma linea de escape, y sus averias se confunden con frecuencia. Foto: Michael Kairo · Dominio público · Wikimedia Commons
En los diesel, el catalizador convive con el filtro de particulas en la misma linea de escape, y sus averias se confunden con frecuencia. Foto: Michael Kairo · Dominio público · Wikimedia Commons

El robo de catalizadores

Merece un apartado propio porque ha dejado de ser anecdótico. Los metales que contiene el catalizador tienen un valor alto, y extraerlo de los bajos de un coche lleva pocos minutos con una herramienta adecuada.

Los vehículos más afectados suelen ser los híbridos y los modelos con buena altura libre al suelo, por dos motivos: en el híbrido el motor térmico funciona menos y el catalizador se degrada menos, y la altura facilita el acceso.

Señales de que ha ocurrido: el coche arranca con un ruido atronador, se enciende el testigo de motor y bajo el vehículo se ven cortes limpios en la línea de escape. Es inconfundible.

Medidas que reducen el riesgo: aparcar en garaje o en zonas iluminadas y transitadas, instalar protecciones específicas o jaulas, y marcar la pieza para dificultar su venta. Ninguna es infalible.

Qué pasa si se quita

Conviene ser claro. Circular con el catalizador retirado o anulado deja el vehículo fuera de las condiciones con las que fue homologado. En la inspección técnica, las emisiones se miden y un vehículo sin catalizador no las supera; además, la manipulación de elementos anticontaminación es una modificación no autorizada, con sus consecuencias.

A eso se suma un efecto que mucha gente no espera: en un coche moderno, retirar el catalizador altera la señal de la segunda sonda y provoca que el testigo de avería del motor se quede permanentemente encendido, con lo que el coche tampoco pasará la inspección por ese motivo.

Cómo hacer que dure

  • Atender los fallos de encendido en cuanto aparecen, sin esperar.
  • Vigilar el consumo de aceite y resolver su causa.
  • No ignorar el testigo de motor: muchas de sus causas terminan afectando al catalizador.
  • Evitar la dieta exclusiva de trayectos cortos, que impide que alcance temperatura.
  • Cuidar los bajos en badenes y bordillos.
  • Mantener las bujías y el filtro de aire al día.

Con eso, lo normal es que el catalizador no dé nunca un problema. Y cuando lo dé, lo primero que hay que preguntarse no es cuánto cuesta cambiarlo, sino qué lo ha estropeado, porque si esa causa sigue ahí, el catalizador nuevo durará lo mismo que el anterior.

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