Mantenimiento

Guardar el coche mucho tiempo sin usarlo: qué hacer para que no se estropee

Un coche parado se deteriora más rápido que uno en uso. Qué hacer antes de dejarlo semanas o meses: batería, neumáticos, combustible, frenos y humedad, y qué revisar al volver.

Hay una idea que sorprende a quien se enfrenta a esto por primera vez: un coche parado se deteriora más rápido que uno que se usa a diario. Los fluidos se asientan, las gomas se deforman, la humedad se condensa y la batería se descarga sola, y todo eso ocurre sin que nadie gire una llave.

Esta guía ordena qué hacer antes de dejarlo parado según cuánto tiempo vaya a ser, y qué revisar al recuperarlo.

Las gomas son de lo primero que sufre en un coche parado: apoyadas semanas sobre el mismo punto se deforman y tardan en recuperar su forma.
Las gomas son de lo primero que sufre en un coche parado: apoyadas semanas sobre el mismo punto se deforman y tardan en recuperar su forma.

Depende del tiempo: tres escenarios

  • Hasta tres semanas. No hace falta casi nada. Aparcar bien, dejarlo con el depósito por encima de la mitad y no poner el freno de mano si es de zapatas.
  • De uno a tres meses. Ya conviene actuar: batería, presión de neumáticos y protección de la humedad.
  • Más de tres meses. Preparación completa, incluida la decisión sobre el combustible y sobre desconectar o mantener la batería.

La batería, el problema número uno

Una batería en buen estado se descarga sola entre un 1 % y un 5 % al mes, y a eso se suma el consumo permanente de la electrónica del coche: alarma, memorias, centralitas en reposo. En un coche moderno, ese consumo parásito puede dejar la batería inservible en cinco o seis semanas.

Tres opciones, de mejor a peor:

  1. Mantenedor de carga. Es la solución correcta. No es un cargador: es un aparato que mantiene la batería a flote sin sobrecargarla, y se puede dejar conectado meses.
  2. Desconectar el borne negativo. Evita la descarga por consumo parásito, pero se pierden memorias y, en algunos modelos, hace falta reprogramar elevalunas o radio.
  3. Arrancar cada dos semanas. La peor de las tres si solo se arranca y se apaga: para recargar de verdad hace falta rodar veinte o treinta minutos, y un arranque en frío sin recorrido consume más de lo que aporta.

Neumáticos: el aplanamiento

El peso del coche sobre una zona fija de la goma durante meses genera una deformación permanente conocida como aplanamiento. Se nota al volver como una vibración que no desaparece.

Cómo evitarlo, por orden de eficacia:

  • Subir la presión por encima de la recomendada, hasta cerca del máximo del flanco. Reduce la superficie de apoyo y la deformación. Al volver, hay que bajarla a la de servicio.
  • Mover el coche unos metros cada dos o tres semanas, para cambiar la zona de apoyo.
  • Sobre caballetes si el parón va a ser de muchos meses y hay sitio. Es la solución definitiva y la más incómoda.
Aparcar bajo techo evita lo peor: humedad, radiación solar sobre plásticos y gomas, y suciedad ácida sobre la pintura.
Aparcar bajo techo evita lo peor: humedad, radiación solar sobre plásticos y gomas, y suciedad ácida sobre la pintura.

Combustible, frenos y humedad

El depósito, mejor lleno

Un depósito lleno deja menos aire dentro y por tanto menos condensación en las paredes. En gasolina, además, conviene saber que el combustible se degrada con los meses: pasados seis, puede dar problemas de arranque. Si el parón va a ser muy largo, un aditivo estabilizador tiene sentido.

El freno de mano: no lo pongas

Es el consejo que más sorprende y uno de los más útiles. En frenos de tambor y en algunos de disco, las zapatas o pastillas apretadas durante meses se pegan al tambor o al disco por oxidación. Al volver, la rueda no gira.

Lo correcto es dejarlo con una marcha metida —o en P si es automático— y calzar las ruedas con una cuña si hay pendiente. En coches con freno de estacionamiento eléctrico, seguir lo que indique el manual.

La humedad

Es la causa de los olores, del moho en la tapicería y de la corrosión en contactos. Dos medidas simples: dejar el coche completamente seco y limpio por dentro, sin restos de comida ni papeles húmedos, y colocar un par de absorbentes de humedad en el interior. Y no dejar las ventanillas cerradas a presión si el coche está bajo techo ventilado: una rendija mínima ayuda, siempre que no entre agua ni bichos.

Antes de guardarlo: la lista

  1. Lavarlo y secarlo, incluidos los bajos si ha rodado por sal o barro.
  2. Aspirar el interior y retirar cualquier resto orgánico.
  3. Depósito por encima de tres cuartos.
  4. Presión de neumáticos alta y anotada, para poder devolverla luego.
  5. Sin freno de mano, con marcha metida y calzos si hay pendiente.
  6. Mantenedor de carga conectado o borne desconectado.
  7. Absorbentes de humedad dentro y funda transpirable si está a la intemperie.
  8. Comprobar que el seguro cubre el vehículo parado y que la ITV no caduca durante el parón.
Al recuperar el coche, un fusible fundido o un contacto oxidado explican buena parte de los fallos eléctricos aparentes.
Al recuperar el coche, un fusible fundido o un contacto oxidado explican buena parte de los fallos eléctricos aparentes.

Al volver: qué revisar antes de arrancar

  • Debajo del coche, buscando manchas nuevas de fluidos.
  • Niveles: aceite, refrigerante y líquido de frenos.
  • Presión de los cuatro neumáticos, devolviéndola a la de servicio.
  • Mordeduras de roedores en mangueras y cableado, que es un daño frecuente en garajes rurales.
  • Frenos en los primeros metros, a poca velocidad: es normal un chirrido inicial por óxido superficial, y no lo es que el pedal se hunda.
  • Primeros kilómetros suaves, sin exigir al motor hasta que alcance temperatura.

Y una recomendación final: si el parón ha superado el año, merece la pena una revisión en taller antes de un viaje largo. Las gomas y los fluidos envejecen por tiempo, no solo por kilómetros.

Dónde aparcarlo: no da igual

El sitio influye tanto como la preparación mecánica, y el orden de preferencia es bastante claro:

  • Garaje cerrado y ventilado. Lo ideal: sin radiación solar, sin lluvia y con circulación de aire que evita la condensación.
  • Garaje cerrado sin ventilación. Bueno para la pintura, peor para la humedad. Aquí los absorbentes son imprescindibles.
  • Cubierto al aire libre. Protege de sol y lluvia directa, no de la humedad ambiente.
  • A la intemperie. El peor escenario: el sol degrada plásticos, gomas y pintura, y la lluvia ácida y los excrementos de pájaro dejan marcas permanentes en semanas.

Sobre las fundas hay una regla que se incumple mucho: si se usa funda, tiene que ser transpirable. Una lona de plástico impermeable atrapa la humedad debajo y hace más daño que no poner nada, porque el coche pasa meses en una cámara húmeda.

Los roedores, el daño que nadie espera

En garajes rurales, trasteros y plazas poco transitadas es una causa frecuente de averías caras. Los roedores buscan calor y material para el nido, y encuentran los dos en el compartimento del motor: muerden mangueras, aislantes de cables y, con especial predilección, el propio mazo eléctrico.

Medidas que funcionan sin llegar al veneno:

  • No dejar nada comestible dentro del coche, ni migas ni envoltorios.
  • Colocar trampas o repelentes alrededor del vehículo, no dentro del motor.
  • Cerrar las tomas de aire del habitáculo si el parón va a ser muy largo, y anotar que hay que abrirlas al volver.
  • Revisar el vano motor cada pocas semanas si es posible: los nidos se detectan a la vista.

El papeleo, que caduca aunque el coche no se mueva

Es la parte que más disgustos da al recuperar el coche, porque no depende de la mecánica:

  • La ITV caduca igual esté el coche parado o no. Si vence durante el parón, el coche no puede circular para ir a pasarla, y hay que resolverlo con grúa o con el trámite correspondiente.
  • El seguro. Un coche parado en la vía pública debe seguir asegurado. Si está en garaje privado y se da de baja temporal, hay que asegurarse de que la póliza cubre el periodo y las condiciones.
  • El impuesto de circulación se paga aunque el coche no se use, salvo baja definitiva.
  • La baja temporal en Tráfico es una opción real para parones largos: exime de responsabilidades mientras el coche no circule, pero obliga a un trámite para volver a darlo de alta.

Conviene apuntar en el calendario la fecha de caducidad de la ITV antes de guardar el coche. Es el detalle que convierte un parón ordenado en un problema administrativo.

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