Cómo leer las medidas de un neumático: qué significa 205/55 R16 91V
Todo lo que está escrito en el flanco de un neumático, descifrado: medidas, índice de carga, código de velocidad, fecha de fabricación y marcas de invierno.
En el flanco de un neumático hay más información que en la ficha técnica de muchos coches, pero está escrita en una clave que nadie explica. Saber leerla evita comprar mal, detectar una goma vieja aunque parezca nueva y entender por qué el taller insiste en respetar una letra concreta.
En esta guía descifrarás la medida completa, el índice de carga, el código de velocidad, la fecha de fabricación y las marcas de invierno, de refuerzo y de homologación.

La medida principal, número a número
Tomemos la designación más habitual en un turismo europeo: 205/55 R16 91V. Cada bloque significa una cosa distinta.
205: la anchura en milímetros. Es la anchura nominal de la sección del neumático, medida de flanco a flanco cuando está montado e hinchado. Un 225 es más ancho que un 205, y eso influye en el agarre, en el consumo y en el ruido.
55: la serie o perfil, en porcentaje. Es la altura del flanco expresada como porcentaje de la anchura. En este caso, el flanco mide el 55 por ciento de 205 milímetros. Cuanto más bajo es el número, más bajo es el flanco: más precisión de dirección y también más dureza y más riesgo de dañar la llanta con un bache.
R: estructura radial. Indica cómo están dispuestas las lonas internas. Prácticamente todos los turismos actuales montan radial; la letra D, de diagonal, aparece solo en vehículos antiguos o especiales.
16: el diámetro de la llanta en pulgadas. Es el único dato que no está en milímetros, por herencia histórica. Tiene que coincidir exactamente con la llanta.
91: el índice de carga. Es un código, no un peso directo. Cada número corresponde a una carga máxima admisible por neumático según una tabla normalizada.
V: el código de velocidad. Otra letra codificada, que indica la velocidad máxima para la que el neumático está homologado.
Índice de carga y código de velocidad: por qué no se bajan
Son los dos datos que más se ignoran y los que más problemas dan en una inspección o en un siniestro.
El índice de carga tiene que ser igual o superior al que indica la documentación del vehículo. Montar uno inferior significa que el neumático trabaja por encima de lo que aguanta, y eso se traduce en calentamiento y en riesgo de reventón, especialmente con el coche cargado y en verano.
El código de velocidad funciona igual: debe ser el homologado o superior. Hay una excepción conocida, la de los neumáticos de invierno, que en algunos casos admiten un código inferior con una limitación de velocidad que debe señalizarse en el vehículo. Fuera de ese supuesto, no se baja.
Conviene además que los cuatro neumáticos compartan índices, y desde luego los dos de un mismo eje.
La fecha de fabricación: el código DOT
Es el dato más útil al comprar y el que casi nadie mira. En el flanco aparece la palabra DOT seguida de una serie de caracteres, y lo que interesa son los cuatro últimos dígitos, agrupados normalmente dentro de un recuadro ovalado.
Se leen así: los dos primeros indican la semana y los dos últimos, el año. Un código terminado en 2523 corresponde a la semana 25 del año 2023.
Por qué importa: la goma envejece aunque no ruede. Un neumático almacenado años pierde elasticidad, y eso se nota en mojado mucho antes de que el dibujo se agote. Al comprar, merece la pena preguntar por el DOT y no aceptar un juego excesivamente antiguo como si fuera nuevo.
Un detalle práctico: el recuadro con la fecha solo está grabado en uno de los dos flancos. Si no lo encuentras, mira por el otro lado.

Las marcas de invierno: M+S y el símbolo alpino
Aquí hay una diferencia importante que se confunde constantemente.
M+S, de barro y nieve por sus siglas en inglés, es una marca que el propio fabricante puede grabar sin superar un ensayo específico. Indica una intención de diseño, no una prestación certificada.
El símbolo alpino, una montaña de tres picos con un copo de nieve dentro, conocido como 3PMSF, sí exige superar un ensayo de tracción sobre nieve. Es el que las administraciones toman como referencia cuando se exigen neumáticos de invierno.
Un neumático puede llevar solo M+S, o llevar los dos. Si el objetivo es circular por zonas con nieve, el que hay que buscar es el símbolo alpino.

Otras marcas que aparecen en el flanco
El flanco está lleno de inscripciones y casi todas significan algo:
- XL o Reinforced. Neumático reforzado, con mayor capacidad de carga a una presión superior. Si el coche lo pide, hay que montarlo.
- TWI. Son unas flechas o marcas en el hombro que señalan dónde están los testigos de desgaste dentro de las ranuras.
- Tubeless. Sin cámara, que es lo normal hoy.
- Marcas de homologación del fabricante del coche. Letras y números como una estrella, MO, AO o N seguido de una cifra. Indican que ese neumático fue desarrollado específicamente para una marca de coches.
- Indicación de sentido o de montaje. Una flecha con la palabra rotation, o las palabras outside e inside en neumáticos asimétricos. Montarlos al revés estropea su comportamiento en mojado.
- Marcas de rueda con capacidad de rodadura sin aire, que cada fabricante identifica con sus propias siglas.
Dónde saber cuál es la medida de tu coche
La respuesta no está en el neumático que llevas montado, porque puede estar mal elegido. Está en tres sitios fiables:
- La pegatina del marco de la puerta del conductor, que suele indicar medidas y presiones recomendadas con el coche vacío y cargado.
- La tapa del depósito de combustible, donde algunos fabricantes repiten la misma información.
- La ficha técnica del vehículo, que recoge las medidas homologadas.
Si quieres montar una medida distinta de la que figura, no basta con que entre: tiene que estar entre las homologadas para ese vehículo, y en caso contrario requiere el trámite correspondiente.
Medidas equivalentes: cuándo se puede cambiar
Es una pregunta muy habitual al buscar oferta: si no encuentro mi medida, ¿puedo montar otra parecida? La respuesta corta es que solo se puede montar una medida que esté homologada para ese vehículo, y esas medidas figuran en la ficha técnica.
El motivo no es burocrático. Cambiar la medida cambia el diámetro total de la rueda, y de ese diámetro dependen tres cosas: la lectura del velocímetro, la del cuentakilómetros y el cálculo de los sistemas electrónicos de estabilidad, que trabajan comparando la velocidad de giro de cada rueda.
Por eso, cuando se sube de anchura o se baja de perfil, se hace manteniendo el diámetro total prácticamente igual. Es lo que en el taller llaman una equivalencia, y solo es válida si esa combinación concreta aparece entre las homologadas.
Hay además un efecto práctico que conviene conocer: un neumático más ancho suele mejorar el agarre en seco y empeorar ligeramente el consumo y el ruido; un perfil más bajo da más precisión de dirección y menos confort, y expone más la llanta a los bordillos. No es solo estética.
Un error frecuente: mezclar neumáticos distintos
Montar dos marcas o dos dibujos diferentes en un mismo eje es una mala idea, aunque la medida coincida. Cada neumático tiene un comportamiento propio en mojado y una rigidez distinta, y esa diferencia se traduce en una frenada desequilibrada justo cuando más importa.
La regla práctica, de menos a más deseable: nunca distintos en el mismo eje; preferiblemente los cuatro iguales; y si solo se cambian dos, los nuevos van detrás. Puede parecer contraintuitivo, pero un tren trasero con menos agarre en mojado provoca una pérdida de estabilidad mucho más difícil de corregir que la del eje delantero.
El dibujo: hasta dónde se puede gastar
La profundidad mínima legal del dibujo en los turismos está fijada en 1,6 milímetros en las ranuras principales. Los testigos de desgaste son unos resaltes moldeados dentro de esas ranuras justo a esa altura: cuando la banda de rodadura se iguala con ellos, el neumático está en el límite.
Ese es el mínimo legal, no el recomendable. En mojado, la capacidad de evacuar agua cae mucho antes de llegar ahí, y el riesgo de aquaplaning crece de forma apreciable.
Conviene además revisar que el desgaste sea uniforme. Si se gasta más por el centro, suele sobrar presión; si se gasta por los dos bordes, suele faltar; y si se gasta por un solo lado, el problema está en la alineación.
En resumen
La medida se lee de izquierda a derecha: anchura en milímetros, perfil en porcentaje, estructura, diámetro de llanta en pulgadas, índice de carga y código de velocidad. Los dos últimos no se bajan nunca respecto a lo homologado.
Y al comprar, dos comprobaciones que separan una buena compra de una mala: el DOT, para saber la edad real de la goma, y el símbolo alpino si se busca de verdad un neumático de invierno.
Puedes seguir con cuándo cambiar los neumáticos y con cómo comprobar la presión.