Vender un coche de segunda mano: trámites, precio y precauciones
Qué papeles hacen falta, cómo se hace la transferencia, quién paga qué y las precauciones que evitan multas y sustos después de entregar el coche.
Vender un coche entre particulares es sencillo si se hace en el orden correcto, y una fuente inagotable de problemas si se hace al revés. La regla que resume todo: no se entregan las llaves hasta que el pago está confirmado y el papeleo está firmado, y no se da por cerrada la venta hasta comprobar que el cambio de titularidad se ha registrado.

Antes de anunciarlo: los cuatro documentos
- Permiso de circulación a nombre del vendedor.
- Ficha técnica (tarjeta ITV) con la inspección en vigor.
- Último recibo del impuesto municipal de circulación pagado. Muchos ayuntamientos lo piden para tramitar y, en cualquier caso, un comprador informado lo va a pedir.
- Informe del vehículo, que se solicita a la Dirección General de Tráfico y refleja titulares, cargas, embargos y kilometraje registrado en las inspecciones. Enseñarlo de entrada transmite confianza y acelera la venta.
Y una recomendación que evita discusiones: reunir también las facturas de mantenimiento. Un coche con historial documentado se vende antes y por más dinero que uno idéntico sin papeles.
Poner precio sin engañarse
El precio no lo fija lo que costó, ni lo que se le ha metido: lo fija el mercado. El método que funciona:
- Buscar el mismo modelo, año, motor y kilometraje en varios portales y anotar precios reales de anuncios activos.
- Ajustar por estado: neumáticos y frenos nuevos suman; golpes, tapicería dañada y ITV a punto de caducar restan.
- Descontar el margen de negociación que se quiera dejar, sin inflar hasta espantar visitas.
- Tener en cuenta la estacionalidad: los descapotables y los todoterrenos no se venden igual en cada época del año.
La transferencia, paso a paso
- Contrato de compraventa por duplicado, con datos de las dos partes, del vehículo, precio, fecha y una cláusula de estado en que se entrega. Firmado y con una copia para cada uno.
- Pago del impuesto de transmisiones patrimoniales por parte del comprador, que es requisito para tramitar el cambio.
- Solicitud de cambio de titularidad en la DGT, con la tasa correspondiente. Puede hacerla el comprador, una gestoría o el propio vendedor si se acuerda así.
- Entrega de documentación y llaves cuando el pago esté confirmado.
- Comprobación posterior: consultar en la DGT que el vehículo ya no figura a nombre del vendedor.
Ese último paso es el que más disgustos evita, y el que más gente se salta.

La notificación de venta: el seguro del vendedor
Si el comprador no tramita el cambio de titularidad, el vehículo sigue a nombre del vendedor, con todo lo que eso implica: multas, impuesto de circulación y responsabilidades administrativas. Para cubrirse existe la notificación de venta, un trámite ante la DGT con el que el vendedor comunica que ha transmitido el vehículo, indicando comprador y fecha.
Con ella, la DGT anota la transmisión y el vendedor deja de responder de lo que ocurra a partir de esa fecha. Es un trámite sencillo y conviene hacerlo siempre, incluso cuando el comprador promete encargarse de todo.
Cobrar sin riesgo
- Transferencia bancaria confirmada en la cuenta, no un justificante en el móvil.
- Efectivo solo con las precauciones habituales y teniendo en cuenta los límites legales a los pagos en efectivo entre particulares y profesionales.
- Nada de pagos aplazados ni de «te doy la mitad ahora».
- Desconfía de compradores que no quieren ver el coche, que pagan de más «por las molestias» o que insisten en gestores desconocidos: son los patrones habituales del fraude en compraventa.
Qué entregar y qué guardar
Se entrega: el coche con sus dos llaves si las tiene, permiso de circulación, ficha técnica, y toda la documentación de mantenimiento que se quiera aportar.
Se guarda: una copia del contrato firmado, el justificante de la notificación de venta, el justificante del pago recibido y una foto del cuentakilómetros y del estado del coche el día de la entrega. Ese conjunto es lo que resuelve cualquier reclamación posterior.

Preguntas frecuentes
¿Quién paga la transferencia?
Por costumbre y por lógica, el comprador: es quien paga el impuesto de transmisiones y la tasa del cambio de titularidad. Nada impide pactar otra cosa, pero conviene dejarlo escrito en el contrato para evitar discusiones el día de la firma.
¿Tengo que pasar la ITV antes de vender?
El vehículo debe tener la inspección en vigor para poder circular, y un coche con ITV caducada se vende peor y más barato. Pasarla antes suele compensar, porque además evita que el comprador use ese argumento para negociar a la baja.
¿Y si me llegan multas después de vender?
Con la notificación de venta hecha, se recurre aportando ese justificante y el contrato: la responsabilidad corresponde al nuevo titular desde la fecha de la transmisión. Sin ese trámite, el proceso se complica bastante, y esa es la razón por la que merece la pena hacerlo el mismo día.
¿Puedo vender un coche con multas o cargas pendientes?
Un vehículo con precinto, embargo o cargas puede tener impedido el cambio de titularidad, y eso aparece en el informe de la DGT. Lo honesto y lo práctico es resolverlo antes de anunciarlo: descubrirlo en la gestoría, con el comprador delante, es la peor manera de cerrar una venta.
¿Conviene vender a un profesional?
Se cobra menos y se ahorra tiempo, gestiones y riesgo. Para coches antiguos o con muchos kilómetros suele ser la opción más razonable; para vehículos recientes y bien cuidados, la venta entre particulares deja una diferencia que compensa el esfuerzo.
Preparar el coche para las visitas
Un coche limpio no vale más, pero se vende antes y aguanta mejor la negociación, porque transmite que ha estado cuidado. Con poco dinero y una tarde se consigue casi todo:
- Limpieza a fondo, interior incluido. Tapicería, alfombrillas, cristales por dentro y maletero vacío.
- Quitar lo personal. Adhesivos, accesorios y objetos propios: el comprador tiene que imaginarse el coche como suyo.
- Resolver los detalles pequeños que llaman la atención: una bombilla fundida, un limpiaparabrisas que chirría, un piloto encendido en el cuadro.
- Presión de neumáticos correcta y niveles al día, porque es lo primero que mira quien sabe algo de coches.
- No ocultar defectos. Un golpe declarado resta poco; un golpe descubierto durante la visita tumba la venta entera.
Cómo escribir el anuncio
La mayoría de los anuncios fallan por lo mismo: fotos malas y descripción vacía. Lo que funciona:
- Entre ocho y doce fotos con luz de día: los cuatro ángulos exteriores, interior, cuadro con el kilometraje, maletero, motor y los defectos que existan.
- Datos completos: versión y motorización exactas, año, kilómetros, fecha de la última ITV, mantenimientos hechos y número de propietarios.
- Lo que se ha cambiado recientemente, con factura: distribución, embrague, neumáticos, batería o frenos son argumentos de precio.
- Un párrafo honesto sobre el estado, sin adornos. La frase que más confianza genera es la que reconoce un defecto.
- Condiciones claras: si el precio es negociable, quién se encarga del papeleo y cómo se prefiere el pago.
La prueba de conducción
Es normal que el comprador quiera probar el coche, y hay que hacerlo con cabeza. Antes de arrancar conviene comprobar que tiene permiso de conducir en vigor, acompañarlo siempre dentro del coche y hacer un recorrido corto y conocido. Y una comprobación que se olvida: el seguro, porque hay que saber si la póliza cubre a un conductor ocasional distinto del titular.
Si el comprador quiere una revisión en un taller antes de comprar, es buena señal: significa que va en serio. Lo razonable es aceptarla, con la condición de que la pague quien la pide y que sea en un taller acordado por las dos partes.
Qué responsabilidad queda después de vender
Aquí hay una confusión muy extendida. La garantía comercial de los bienes de segunda mano es una obligación del vendedor profesional; entre particulares no existe esa garantía. Lo que sí permanece es la responsabilidad por vicios ocultos: defectos graves que ya existían en el momento de la venta, que el vendedor conocía o debía conocer y que el comprador no podía detectar razonablemente.
La forma de reducir ese riesgo es la misma que hace la venta más fácil:
- Declarar por escrito los defectos conocidos en el contrato, uno por uno.
- Dejar constancia del kilometraje y del estado general en la fecha de entrega.
- Guardar el historial de mantenimiento entregado y una copia de todo lo firmado.
Lista final antes de entregar las llaves
| Comprobación | Estado |
|---|---|
| Pago confirmado en cuenta | Imprescindible antes de entregar |
| Contrato firmado por duplicado | Una copia para cada parte |
| Permiso de circulación y ficha técnica | Se entregan al comprador |
| Notificación de venta a la DGT | El mismo día de la entrega |
| Fotos del coche y del cuentakilómetros | Se guardan como prueba |
| Telepeajes, aparcamientos y accesorios vinculados | Dados de baja o retirados |
| Seguro | Comunicar la venta a la aseguradora |
Ese último punto se olvida a menudo y tiene consecuencias económicas: la póliza sigue vigente aunque el coche ya no sea del titular, y hay que comunicar la venta para gestionar la baja o el traspaso del seguro.