El sistema de refrigeración: radiador, termostato y por qué sube la aguja
Qué hace cada pieza del circuito de refrigeración, por qué se calienta un motor, qué mirar cuando sube la temperatura y qué no hay que hacer nunca.
Un motor convierte en calor buena parte de la energía del combustible, y todo ese calor hay que sacarlo fuera. De eso se ocupa un circuito sencillo en su idea y muy poco tolerante con los fallos: cuando la aguja de temperatura sube, el margen para reaccionar se mide en minutos.
En esta guía se explica qué hace cada pieza del sistema, por qué sube la temperatura, cómo distinguir un fallo menor de uno grave, qué hacer en el momento y qué no hay que hacer bajo ningún concepto.

Las piezas y lo que hace cada una
El circuito es un recorrido cerrado por el que una mezcla de agua y anticongelante da vueltas recogiendo calor del motor y soltándolo al aire. Sus componentes:
- La bomba de agua. Mueve el líquido. Suele accionarse con la correa, y en algunos motores con la de distribución.
- El termostato. Una válvula que mantiene el circuito corto mientras el motor está frío y abre el paso al radiador cuando alcanza temperatura.
- El radiador. Un intercambiador de láminas donde el líquido caliente cede su calor al aire.
- El ventilador. Fuerza el paso del aire cuando el coche va despacio o está parado.
- El vaso de expansión. Absorbe la dilatación del líquido y mantiene la presión del circuito.
- Los manguitos y el tapón. Piezas de goma y plástico que envejecen y que son el origen de muchas fugas.
Merece la pena detenerse en el tapón: el circuito trabaja a presión, y esa presión eleva el punto de ebullición del líquido. Un tapón que ya no cierra bien hace que el refrigerante hierva antes de lo que debería, y es una pieza barata que casi nadie revisa.
Por qué sube la aguja
Las causas, ordenadas de la más frecuente a la más grave:
- Falta de líquido, casi siempre por una fuga pequeña en un manguito, en el radiador o en el vaso.
- Termostato bloqueado cerrado: el líquido no llega al radiador y la temperatura se dispara en pocos minutos.
- Ventilador que no arranca, por el motor del propio ventilador, su relé o el sensor que lo activa. Se nota sobre todo en ciudad y en atascos.
- Radiador obstruido, por dentro con lodos o por fuera con hojas, insectos y suciedad.
- Bomba de agua averiada, que deja de mover el líquido aunque lo haya.
- Junta de culata, que es la avería que todo el mundo teme y también la menos frecuente como causa inicial.
Ese orden importa: casi siempre se empieza por lo barato, y solo cuando lo barato está descartado tiene sentido pensar en lo caro.

Qué hacer si sube la temperatura
La secuencia correcta, en orden, y sin saltarse ninguno:
- Apagar el aire acondicionado y encender la calefacción al máximo. Suena absurdo y funciona: el radiador del habitáculo saca calor del circuito.
- Reducir la exigencia: quitar el pie, dejar de subir cuestas, no acelerar.
- Parar en cuanto sea seguro y apagar el motor.
- Esperar. Nada de abrir el capó y empezar a tocar.
- Buscar la fuga cuando el motor esté frío: charco bajo el coche, manguitos húmedos, restos de refrigerante seco.
- Comprobar el nivel en el vaso de expansión, siempre en frío.
Y lo que no hay que hacer nunca: abrir el tapón del circuito en caliente. El líquido está a presión y por encima de los cien grados; al liberar la presión hierve de golpe y sale proyectado. Es una de las causas más frecuentes de quemaduras graves en el entorno del automóvil.
El refrigerante no es agua
Rellenar con agua del grifo es un apaño de emergencia, no una solución. El líquido refrigerante hace tres cosas que el agua sola no hace:
- Baja el punto de congelación, evitando que el circuito reviente en invierno.
- Sube el punto de ebullición, ampliando el margen antes de hervir.
- Protege contra la corrosión y lubrica el cierre de la bomba.
Además, no todos los refrigerantes son compatibles entre sí: mezclar tecnologías distintas puede formar depósitos que obstruyen el circuito. Cuando haya que rellenar, lo correcto es usar la especificación que indica el fabricante, y si se ha rellenado con agua para salir del paso, cambiar el líquido en cuanto se pueda.
Señales de que algo va mal antes de que suba la aguja
El sistema avisa con tiempo si se le mira:
- El nivel del vaso baja poco a poco sin charco visible.
- La calefacción no calienta bien, señal de poco líquido o de aire en el circuito.
- Manchas de color —verde, rosa o azul según el tipo— bajo el coche o en el vano.
- Olor dulzón al abrir el capó.
- El motor tarda mucho en calentar, que suele ser un termostato bloqueado abierto: menos grave, pero aumenta consumo y desgaste.

Mantenimiento que evita el susto
- Comprobar el nivel en frío cada pocos meses y antes de un viaje largo.
- Sustituir el refrigerante según el plan del fabricante: pierde sus aditivos con el tiempo aunque el nivel esté bien.
- Revisar los manguitos buscando grietas, durezas o zonas blandas.
- Limpiar el frontal del radiador de hojas e insectos, sobre todo tras el verano.
- Cambiar el tapón si la goma está endurecida: es barato y sostiene toda la presión del circuito.
- Comprobar que el ventilador arranca dejando el coche al ralentí hasta que alcance temperatura.
Preguntas frecuentes
¿Puedo seguir conduciendo con la aguja alta?
No. Cada minuto con el motor sobrecalentado aumenta el riesgo de deformar la culata o dañar la junta, que es la diferencia entre un manguito de pocos euros y una reparación muy cara. Parar y esperar es siempre más barato que llegar.
¿Por qué se calienta solo en atascos?
Porque a velocidad el aire atraviesa el radiador por sí solo y en parado depende del ventilador. Si se calienta en ciudad y se enfría en cuanto se coge velocidad, lo primero que hay que mirar es el ventilador, su relé y su sensor.
¿El humo blanco significa junta de culata?
No siempre. Un vapor blanco que desaparece al calentar el motor es condensación normal, sobre todo en invierno. Lo que sí es señal de alarma es un humo blanco denso y persistente con olor dulzón, junto con pérdida de refrigerante sin fuga visible.
¿Se puede usar agua destilada?
Como emergencia para llegar al taller, sí, y es mejor que la del grifo porque no deja cal. Pero no protege contra la congelación ni contra la corrosión, así que es una solución de horas, no de meses.