Neumáticos

Rueda de repuesto o kit antipinchazos: qué llevar en el maletero

Cada vez menos coches traen rueda de repuesto. Qué resuelve el kit, qué no, cuándo conviene una rueda de emergencia y cómo usar cada cosa.

Durante décadas, todos los coches llevaban una rueda igual que las otras cuatro en el maletero. Hoy, muchos salen de fábrica con un bote de espuma y un compresor. El cambio ahorra peso y espacio, y deja al conductor con una herramienta que resuelve menos casos de los que parece.

En esta guía se explica qué diferencias hay entre las tres opciones, qué pinchazos resuelve cada una, cómo se usan y qué conviene llevar según el tipo de uso que se le dé al coche.

El flanco es la zona lateral del neumático: un corte ahí no lo repara ningún kit, y tampoco se puede parchear después. Foto: Kifoc · Dominio público · Wikimedia Commons
El flanco es la zona lateral del neumático: un corte ahí no lo repara ningún kit, y tampoco se puede parchear después. Foto: Kifoc · Dominio público · Wikimedia Commons

Las tres opciones

Rueda de repuesto de tamaño normal. Igual que las montadas, con la misma llanta y el mismo neumático. Es la solución completa: se cambia y se sigue el viaje sin limitaciones. A cambio ocupa mucho, pesa y obliga a diseñar un hueco en el maletero.

Rueda de emergencia, la llamada galleta. Más estrecha y más pequeña, pensada solo para llegar a un taller. Tiene limitaciones estrictas de velocidad y de distancia, y no debe usarse en el eje motriz en algunos modelos. Ocupa la mitad y pesa la mitad.

Kit antipinchazos. Un bote de sellante y un pequeño compresor. Se inyecta el producto por la válvula, se infla y el sellante tapona el agujero desde dentro mientras la rueda gira. Es lo más ligero y lo más limitado.

Qué resuelve el kit y qué no

Este es el punto que más disgustos evita conocer de antemano.

El kit funciona con perforaciones pequeñas en la banda de rodadura, es decir, en la parte que pisa el suelo: un clavo, un tornillo, un cristal. Es el pinchazo más habitual y por eso el kit resuelve una mayoría estadística de casos.

El kit no funciona en ninguno de estos escenarios:

  • Cortes o reventones en el flanco, la zona lateral del neumático.
  • Agujeros grandes o desgarros.
  • Neumático salido del talón de la llanta.
  • Daños en la propia llanta tras un golpe con un bordillo o un bache.
  • Pinchazos con la rueda ya rodada en vacío, porque la estructura interna se destruye en pocos cientos de metros.

Hay además dos inconvenientes que conviene tener presentes: el sellante caduca —tiene fecha y conviene revisarla— y su uso puede obligar a sustituir el neumático en lugar de repararlo, además de ensuciar el sensor de presión si el coche lo lleva.

El gato es la parte más delicada del cambio de rueda: tiene que apoyar en el punto reforzado del bajo que indica el fabricante, no en cualquier sitio. Foto: Bukk · Dominio público · Wikimedia Commons
El gato es la parte más delicada del cambio de rueda: tiene que apoyar en el punto reforzado del bajo que indica el fabricante, no en cualquier sitio. Foto: Bukk · Dominio público · Wikimedia Commons

Cómo cambiar una rueda sin sustos

El orden importa, y hay dos pasos que casi todo el mundo hace en el momento equivocado:

  1. Parar en un sitio seguro y llano, con el freno de estacionamiento puesto y una marcha metida.
  2. Señalizar según lo que exija la normativa vigente y ponerse el chaleco antes de salir del coche.
  3. Aflojar los tornillos con la rueda todavía en el suelo, un cuarto de vuelta cada uno. Si se levanta antes, la rueda gira y no hay forma.
  4. Levantar el coche con el gato apoyado en el punto reforzado que indica el manual, nunca en un bajo cualquiera.
  5. Sacar los tornillos y cambiar la rueda.
  6. Apretar los tornillos a mano en cruz, sin forzar, y bajar el coche.
  7. Apretar del todo en cruz con el coche ya apoyado.
  8. Comprobar la presión cuanto antes, sobre todo en una rueda de emergencia, que suele pedir bastante más presión que una normal.

El apriete en cruz no es una manía: aprietar en círculo deja la rueda mal asentada y puede acabar deformando el disco de freno.

Cuándo conviene cada opción

  • Uso urbano y trayectos cortos. El kit es suficiente en la mayoría de los casos, porque la asistencia llega pronto.
  • Carretera y viajes largos. La rueda de emergencia compensa: permite seguir hasta un taller sin esperar a nadie.
  • Zonas rurales o de montaña. Rueda de repuesto completa si el coche tiene hueco, porque la asistencia puede tardar mucho.
  • Coches con neumáticos de perfil muy bajo o llantas grandes, más expuestos a daños en flanco y llanta, donde el kit no sirve.

Muchos fabricantes ofrecen la rueda de emergencia como opción o como accesorio posterior. Conviene comprobar que el maletero tiene hueco y que el conjunto incluye gato y llave, porque en los coches que salen con kit a veces tampoco vienen.

Tras montar una rueda de emergencia hay que comprobar la presión cuanto antes: suele necesitar bastante más que una rueda normal. Foto: 3268zauber · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
Tras montar una rueda de emergencia hay que comprobar la presión cuanto antes: suele necesitar bastante más que una rueda normal. Foto: 3268zauber · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Lo que debería llevar siempre el maletero

  1. La solución que traiga el coche, kit o rueda, comprobada y en buen estado.
  2. Gato y llave, y saber dónde están antes de necesitarlos.
  3. El adaptador de los tornillos antirrobo, si los lleva. Sin él no se puede desmontar nada.
  4. Los elementos de señalización que exija la normativa en vigor.
  5. Chaleco reflectante, dentro del habitáculo y no en el maletero.
  6. Una linterna y unos guantes, que no son obligatorios y se agradecen.

Y una comprobación que nadie hace: mirar la presión de la rueda de repuesto de vez en cuando. Una rueda de emergencia lleva años en el maletero perdiendo aire lentamente, y el día que se necesita está a la mitad de lo que debería.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se puede rodar con una rueda de emergencia?

Lo que indique la propia rueda, que lleva impresas sus limitaciones de velocidad y su carácter provisional. La regla general es ir despacio, evitar la autopista y llevar el coche al taller cuanto antes, sin usarla como solución permanente.

¿El sellante estropea el neumático?

Puede complicar la reparación posterior y obliga a limpiar el interior y el sensor de presión. En muchos casos el taller opta por sustituir el neumático en lugar de repararlo, sobre todo si se ha rodado un buen trecho con el producto dentro.

¿Se puede reparar un pinchazo en el flanco?

No. El flanco trabaja flexionando en cada vuelta y ninguna reparación aguanta ahí. Un corte en esa zona significa neumático nuevo, sin discusión.

¿Hay que cambiar los dos neumáticos del eje?

Es lo recomendable cuando el que queda tiene un desgaste apreciable, para que ambos ofrezcan el mismo agarre. Con un neumático casi nuevo en el otro lado, sustituir solo el dañado es aceptable si coinciden medida, índices y tipo.

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