Seguridad

El parte amistoso de accidente: cómo rellenarlo sin equivocarse

Un parte mal rellenado complica el peritaje durante semanas. Qué campos importan, qué no hay que escribir nunca y qué hacer si el otro conductor no firma.

El parte amistoso es un impreso de dos hojas que se rellena de pie, con prisa y con el ánimo alterado. De lo que se escriba en esos cinco minutos depende buena parte de cómo se resuelva el siniestro después, y corregirlo más tarde es mucho más difícil de lo que parece.

En esta guía se explica para qué sirve realmente el parte, qué campos son decisivos, cómo se hace el croquis, qué no conviene escribir nunca y qué alternativas hay cuando el otro conductor no quiere firmar.

El parte lo firman los dos conductores y cada uno se queda con una copia: la firma acredita que los datos coinciden, no que se acepte la culpa. Foto: Nicolas Bouliane · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
El parte lo firman los dos conductores y cada uno se queda con una copia: la firma acredita que los datos coinciden, no que se acepte la culpa. Foto: Nicolas Bouliane · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Qué es y qué no es

El parte amistoso —su nombre formal es declaración amistosa de accidente— es un documento de constatación de hechos. Sirve para que las dos aseguradoras reciban la misma versión de lo ocurrido y puedan tramitar el siniestro sin discutir los datos básicos.

Dos aclaraciones que evitan mucha confusión:

  • Firmarlo no es reconocer la culpa. La firma acredita que ambos conductores están de acuerdo en los hechos y en los datos, no en la responsabilidad. La culpa la determinan después las aseguradoras a partir de lo declarado.
  • No es obligatorio en el sentido de que no existe una sanción por no rellenarlo, pero sin él la tramitación se complica y se alarga mucho.

Los campos que de verdad importan

El impreso tiene muchas casillas y no todas pesan igual. Las que deciden:

  1. Fecha, hora y lugar exactos. Con el nombre de la vía y el punto kilométrico o el cruce concreto.
  2. Datos de los vehículos: matrícula, marca y modelo, comprobados sobre el propio coche y no de memoria.
  3. Datos de las pólizas: compañía, número de póliza y vigencia. Conviene fotografiar la tarjeta del seguro del otro vehículo.
  4. Datos de los conductores, que no siempre coinciden con los del titular del vehículo. Si no coinciden, hay que reflejarlo.
  5. Las casillas de circunstancias, que son el corazón del documento.
  6. El croquis, que a menudo aclara lo que las casillas no consiguen explicar.
  7. Los daños visibles, descritos con precisión y sin exagerar.

Y una advertencia sobre las casillas de circunstancias: hay que contar cuántas se marcan y anotar ese número en la casilla prevista, porque así se impide que alguien añada marcas después.

El croquis, que vale más que el texto

Es la parte que más gente despacha en veinte segundos y la que más ayuda al perito. Un croquis útil incluye:

  • La forma de la vía: carriles, sentidos, glorieta o cruce.
  • La posición de los dos vehículos en el momento del impacto, no después.
  • Las flechas de dirección de cada uno.
  • La señalización existente: stop, ceda el paso, semáforo, marcas viales.
  • El punto de impacto, marcado con claridad.
  • Los nombres de las calles o el sentido de la carretera.

No hace falta que sea bonito. Hace falta que se entienda sin estar allí.

Lo que no hay que escribir

Tres cosas que complican el expediente y que se escriben con frecuencia:

Valoraciones de culpa. «Fue culpa mía», «el otro conductor iba distraído» o cualquier frase parecida. El parte constata hechos; la responsabilidad se determina después y no corresponde fijarla allí.

Suposiciones. Velocidades estimadas a ojo, distancias calculadas de memoria o intenciones atribuidas al otro conductor. Lo que no se sabe con certeza, no se escribe.

Daños que no se ven. Es tentador anotar «posibles daños internos», y eso se resuelve de otra forma: describiendo con exactitud lo visible y añadiendo que podrían existir daños no apreciables a simple vista, que es una fórmula distinta y correcta.

Antes de mover los coches conviene fotografiar la posición final, los daños y el entorno: esas imágenes valen más que cualquier descripción escrita después. Foto: Greg Zaal y Rico Cilliers · CC0 · Wikimedia Commons
Antes de mover los coches conviene fotografiar la posición final, los daños y el entorno: esas imágenes valen más que cualquier descripción escrita después. Foto: Greg Zaal y Rico Cilliers · CC0 · Wikimedia Commons

Las fotos, que no están en el impreso

El parte no pide fotografías y son, sin embargo, lo que más ayuda después. Lo que conviene fotografiar antes de mover nada:

  1. La posición final de los dos coches, desde varios ángulos y con contexto suficiente para ver la vía.
  2. Los daños de ambos vehículos, de lejos y de cerca.
  3. Las matrículas de los dos.
  4. La señalización del cruce o del tramo.
  5. La documentación del otro vehículo: tarjeta del seguro y permiso de circulación.
  6. El propio parte relleno, por las dos caras, antes de separarse.

Ese último punto evita un problema clásico: descubrir en casa que la copia que te llevaste es la que no tiene el croquis.

Si el otro conductor no firma

Ocurre, y no deja a nadie sin cobertura. Lo que hay que hacer:

  • Rellenar el parte por tu parte con todos los datos que tengas, y anotar que el otro conductor se ha negado a firmar.
  • Tomar la matrícula y, si es posible, fotografiarla junto al vehículo.
  • Buscar testigos y anotar sus datos de contacto.
  • Llamar a la policía si hay desacuerdo grave, heridos o sospecha de irregularidad en la documentación.
  • Dar parte a tu aseguradora igualmente y en plazo, explicando la situación.

Y en el caso contrario —si es el otro quien insiste en no dar sus datos y se marcha— la matrícula, las fotos y el aviso a la policía son lo que permite reconstruir el caso.

Antes de rellenar nada hay que señalizar y poner a salvo a los ocupantes: el papeleo puede esperar, el tráfico no. Foto: Jaller94 · CC0 · Wikimedia Commons
Antes de rellenar nada hay que señalizar y poner a salvo a los ocupantes: el papeleo puede esperar, el tráfico no. Foto: Jaller94 · CC0 · Wikimedia Commons

Después del parte

  1. Comunicarlo a la aseguradora dentro del plazo previsto en la póliza, que suele ser corto.
  2. Guardar la copia y las fotografías.
  3. No reparar el coche antes de que el perito lo vea, salvo que la compañía autorice lo contrario.
  4. Anotar cualquier molestia física aparecida después y acudir a un profesional sanitario, dejando constancia.
  5. Revisar el atestado si intervino la policía y pedir copia.

Preguntas frecuentes

¿Sirve un parte rellenado solo por una parte?

Sirve para comunicar el siniestro a tu aseguradora, aunque la tramitación será más lenta porque falta la versión del otro conductor. Cuanto más completa sea la información —matrícula, fotos, testigos— más fácil resulta que la compañía reconstruya lo ocurrido.

¿Hay parte digital?

Muchas aseguradoras ofrecen aplicaciones que permiten cumplimentar la declaración desde el móvil y adjuntar fotografías. Funcionan bien cuando ambos conductores tienen la aplicación y cobertura suficiente; conviene llevar también el impreso en papel en la guantera, porque no siempre se dan las dos condiciones.

¿Y si el golpe es muy pequeño?

Aun así conviene rellenarlo. Un roce aparentemente leve puede esconder daños en anclajes, sensores o paragolpes que no se ven, y el coste real aparece en el taller. Resolverlo de palabra deja sin cobertura a las dos partes.

¿Puedo rectificar un parte ya firmado?

Se puede comunicar a la aseguradora una aclaración posterior, pero el documento firmado por ambos tiene un peso considerable y rectificarlo nunca es sencillo. Por eso merece la pena dedicar cinco minutos más a rellenarlo bien que semanas a discutirlo después.

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